Una crónica sobre los absurdos del deseo a domicilio y la delgada línea que separa la indignación de la tentación
Una crónica sobre los absurdos del deseo a domicilio y la delgada línea que separa la indignación de la tentación
Agatha es una chica normal. Tanto que apenas deja huella. Pero incluso los encuentros más banales pueden suscitar reacciones incómodas.
Una tienda de mascotas, una chica bonita detrás de un mostrador. A veces, basta una mirada para que lo banal deje de ser inocente.
Una isla en el trópico. Un hombre maduro de cincuenta y tantos, dotado de una mente analítica pero con un sentido decreciente del deseo y, tal vez, de…