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Crónicas sucias

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Soy Pedro J. Brea. Bienvenidos al otro lado del espejo. Acá no hay poesía ni redención. Esto es Bali, pero no el de las postales para turistas ni el de los retiros espirituales. Es el Bali de los callejones que huelen a aceite refrito, los cuartos de pensiones de mala muerte sin agua en la ducha y las chicas que abusan de los filtros en sus perfiles de las apps de citas.

Yo escribo sobre el fastidio biológico y sobre la plata que cambia de manos en la penumbra. Si buscan autoficción para sentirse moralmente superiores o cuentos románticos, se equivocaron de puerta.

Estas crónicas son el instinto en estado puro: la urgencia de un cuerpo en declive que ya no está para perder el tiempo y que exige lo suyo sin pedir perdón. Pura, sucia y grotesca verdad.

Siéntanse cómodos.