Año 1
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Año 1—Lectura
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Hoy hace exactamente un año, un hombre maduro decidió sentarse en la penumbra a observar...y a escribir. Trescientos sesenta y cinco días de insomnio tropical, sudor y transacciones emocionales de saldo.
En este tiempo, la carne ha demostrado ser tan frágil como las promesas de madrugada. La lucidez y el cinismo se han revelado como los únicos antídotos—de eficacia limitada— contra el autoengaño.
Esta silueta es lo que queda cuando apagas el neón, despides a tu anfitriona y dejas de fingir. Un hombre, el peso de la lucidez y la terca costumbre de diseccionar las miserias propias y las ajenas.
Brindo por este primer año de crónicas. A los que leéis desde el otro lado de la pantalla: gracias por compartir la oscuridad.
Alex Ribas